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Durante la conferencia Mañanera Del Pueblo desde Palacio Nacional, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, acompañado por directivos de Pilgrim’s Pride, informó que la empresa realizará una inversión de 1,300 millones de dólares en México de aquí a 2030, con un impacto proyectado de más de 4,000 empleos directos y el objetivo de elevar la producción nacional de pollo para reducir importaciones.

En su intervención, Ebrard subrayó que el anuncio se alinea con uno de los ejes del Plan México: incrementar la producción en el país, especialmente en el rubro alimentario, y señaló que, al concluir la inversión, México podría sustituir 35% de las importaciones de pollo con producción interna.

Por parte de la empresa, Fabio Sandri, CEO global de Pilgrim’s Pride, destacó que la compañía cuenta con 38 años de operación en México y dijo representar a más de 12,600 colaboradores en el país. Afirmó que el crecimiento de la empresa tiene un propósito de largo plazo: “nutrir a las familias” y expandirse con responsabilidad y calidad, reiterando su compromiso con el mercado mexicano.

A su vez, Jesús Muñoz, presidente y director general de Pilgrim’s en México, detalló que la inversión se distribuirá por regiones. Explicó que 200 millones de dólares se destinarán al norte (principalmente Durango y Coahuila) para modernizar plantas e incorporar paneles solares y una planta de biogás; 50 millones irán al centro (como Querétaro e Hidalgo) para actualizar tecnología y procesos; mientras que 950 millones se canalizarán al sur (con énfasis en Veracruz), donde se prevé duplicar capacidades en plantas de alimento e incubadoras y, en fases posteriores, instalar una planta procesadora y un nuevo centro productivo en el Istmo de Tehuantepec.

Muñoz también resaltó la generación de empleos indirectos mediante una cadena de proveedores, agricultores y logística, y sostuvo que la expansión busca impulsar oportunidades de crecimiento profesional al interior de la compañía, con nuevos puestos de supervisión y gerencias en las zonas donde operan.

En el espacio de preguntas, se plantearon inquietudes sobre impactos ambientales y eventuales afectaciones a comunidades, como malos olores por producción intensiva. En respuesta, la empresa señaló que existen tecnologías de control para operar “de manera amigable” y sin afectar a las poblaciones cercanas, en tanto que se enfatizó el efecto económico regional por la instalación de plantas y centros productivos.

El anuncio se presenta en un contexto donde el gobierno federal insiste en fortalecer la autosuficiencia alimentaria y la estabilidad del abasto interno. En términos sociales, la inversión abre una discusión de doble filo: por un lado, la promesa de empleo y producción nacional; por el otro, el reto de asegurar que la expansión industrial ocurra con vigilancia ambiental, beneficios comunitarios verificables y condiciones laborales que sostengan el discurso de desarrollo.