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El diputado Hugo Rangel del Partido del Trabajo planteó desde la tribuna del Congreso de Michoacán una reestructuración completa del Poder Legislativo estatal, utilizando la metodología de presupuesto base cero para cumplir con el nuevo tope del 0.7% del presupuesto estatal establecido en el Plan B electoral.

La propuesta implica revisar desde cero cada área, programa y estructura del Congreso para eliminar duplicidades y optimizar recursos. «Que nada se dé por sentado y que todo se justifique», declaró Rangel, quien busca que cada peso público tenga un impacto real en la función legislativa y no se mantenga por inercia política.

El legislador petista estableció una condición clara: la reestructuración no puede afectar los derechos laborales de los trabajadores del Congreso. «La austeridad no puede convertirse en un pretexto para precarizar el trabajo», advirtió, posicionando a su bancada en defensa de la base laboral que sostiene el funcionamiento del Poder Legislativo.

Rangel enfatizó que el objetivo central debe ser fortalecer las tareas sustantivas del Congreso: legislar con eficacia y mantener cercanía con los ciudadanos. Para el diputado del PT, sin estas dos funciones fundamentales «no hay Congreso que valga», por lo que cualquier ajuste debe realizarse con responsabilidad social.

Esta postura refleja el equilibrio que buscan algunos legisladores entre apoyar las medidas de austeridad impulsadas a nivel nacional y proteger tanto la funcionalidad institucional como los derechos de los trabajadores en un contexto de reducción presupuestal significativa.