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La presidenta nacional de Morena, Luisa María Alcalde, visitó Morelia y no tardaron en preguntarle lo que muchos traen en la cabeza: ¿cómo se van a definir las candidaturas a las 17 gubernaturas que estarán en juego en 2027?

Su respuesta fue corta, casi de manual: “Será por encuesta”. Hasta ahí, nada nuevo bajo el sol. Pero el tema de fondo es la paridad: por ley, Morena debe postular al menos a 9 mujeres y 8 hombres. Nunca al revés.

Y aquí es donde Michoacán entra al debate. Varias morenistas ya levantaron la mano —Fabiola Alanís, Gladys Butanda y Gabriela Molina, entre otras— bajo el lema “es tiempo de las mujeres”. Sin embargo, en la tierra del aguacate hay un detalle: el perfil más posicionado sigue siendo el senador Raúl Morón Orozco.

El dilema suena fuerte: ¿habrá que sacrificar competitividad para cumplir la paridad? Pues resulta que no. Si revisamos las encuestas de Massive Caller y Rubrum, hay por lo menos 10 estados donde mujeres lideran claramente y solo 7 donde los punteros son hombres. Esto significa que Morena puede cumplir con el principio de paridad sin necesidad de forzar candidaturas femeninas en estados donde no son las mejor posicionadas.

Traducido al michoacano: el grito de “es tiempo de las mujeres” puede ser legítimo, pero las matemáticas de la paridad apuntan a que en Michoacán no será necesario imponer una mujer. Todo indica que Raúl Morón tendría el camino despejado.

Así que, al menos por ahora, la visita de Luisa María Alcalde dejó un mensaje entre líneas: la paridad no será un salvavidas para perfiles con menos competitividad. Y en Michoacán, la encuesta podría terminar confirmando lo que muchos ya sospechan: que la candidatura guinda huele a bigote… perdón, a Raúl Morón.