Después de los pésimos resultados electorales, el PRI claramente muestra una tendencia a la baja en la obtención del voto ciudadano. Se avecinan tiempos de reflexión que deberían preceder a momentos de renovación, reconciliación y reinvención.
Desde 2018, vengo diciendo que si el PRI quisiera predecir el futuro, solo tendría que voltear a ver a su similar de izquierda, el PRD, hoy extinto a nivel nacional. En 2019, comenzaron las inquietudes sobre una renovación profunda en el PRD Nacional, similar a lo que hoy ocurre en el PRI. Algunos pedían una reconstrucción de la marca, de los colores, de la filosofía, del logotipo y de los estatutos, al igual que hoy en el PRI.
En aquel entonces, el PRD, orgulloso de sus principios, dijo: “ni madres, no vamos a cambiar”, y la militancia aplaudió, sacó el pecho y, dentro de su burbuja social, creyó que solo hacía falta echarle ganas. Hoy vemos el resultado.
La necedad de las figuras políticas de no ver más allá de sus percepciones provoca esto. En la política, generalmente, hay de dos opciones: o eres chapulín y brincas de partido en partido, o eres militante de hueso colorado. Este último es el que más sesgado está. Aquellos que viven de la política, con una convicción casi religiosa, tienen la percepción de la realidad muy alterada.
Si planteas una renovación de marca y estatutos en un partido y le preguntas a la militancia fiel, casi religiosa, ¿qué crees que te van a contestar? Por supuesto que no van a querer, los cambios le provocan dolor a nuestro cerebro, y como principio básico de los seres humanos estamos programados para acercarnos al placer o alejarnos del dolor. Ellos no ven el problema en su marca ni en su partido; siempre van a votar por el PRI.
El problema es que se autocomplacen sin salir de su burbuja, mientras que deberían preguntar y dialogar, no a la militancia, sino con la sociedad, a los ciudadanos que ya no creen en el PRI. Si se dieran cuenta del rechazo que tiene la marca PRI en las calles, he acompañado a buenas candidatas y candidatos quienes en varias ocasiones no logran la simpatía de los votantes simplemente por llevar la marca PRI y que generalmente el mejor comentario que se recibe es algo así como “yo voy a votar por ti, aunque seas del PRI”. Esto, lo he vivido en más de una ocasión.
El PRI ya no va a ganar elecciones solo con su militancia. Tiene que salir y preguntar qué quiere la ciudadanía de un partido político, adoptar las causas que la gente pide a gritos y no solo aquellas tendencias de moda que solo prostituyen conciencias. Hasta que no se haga ese trabajo de verdadera comunicación política, porque la comunicación es eso, poner en común, el PRI seguirá en caída. Y si no lo hace, ya sabe lo que va a pasar; tiene una esfera de cristal y se llama PRD.
Pedro Tellitud.