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En su conferencia matutina de este miércoles, la presidenta Claudia Sheinbaum reabrió el debate sobre la actuación de las autoridades electorales al afirmar que a Raúl Morón Orozco le retiraron “injustamente” la candidatura al Gobierno de Michoacán en 2021, y sostuvo que se trató de una determinación “por una cosa menor” que, a su juicio, buscó dañar políticamente a Morena en aquel proceso.

La mandataria citó el caso como ejemplo de decisiones del árbitro electoral que —dijo— contrastan con la falta de esclarecimiento en otros episodios de presunto financiamiento ilícito o irregularidades en campañas. En esa línea, Sheinbaum sostuvo que la cancelación de la candidatura habría respondido más a una lógica de afectación política que a un asunto de fondo, rematando su crítica con la frase: “entonces hay mucha hipocresía”.

La referencia presidencial retoma un episodio ampliamente documentado en el proceso electoral de 2021: el INE confirmó la pérdida del registro de la candidatura de Morón, entonces abanderado de Morena, argumentando incumplimientos en materia de fiscalización, particularmente por no haber presentado el informe de gastos de precampaña.

El pronunciamiento ocurre en medio de la conversación política rumbo a 2027 en Michoacán, donde distintas corrientes de Morena han intensificado posicionamientos y lecturas sobre el relevo en la gubernatura. En ese contexto, la mención de Sheinbaum añade un componente simbólico y político: coloca el caso de 2021 como agravio vigente y, al mismo tiempo, como argumento para cuestionar la proporcionalidad de las sanciones electorales.