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La diputada Belinda Iturbide afirmó que la cercanía en política no puede reducirse a recorrer municipios, saludar personas o tomarse fotografías, sino que debe traducirse en capacidad para escuchar los problemas de cada sector, comprender sus diferencias y dar seguimiento a los planteamientos que se reciben.

Señaló que Carlos Torres Piña ha explicado que esa manera de trabajar tiene un origen familiar. Hijo de maestros rurales y originario de Paracho, aprendió desde joven que para representar a una comunidad primero hay que escucharla. «Hay una diferencia entre visitar a la gente y sentarse realmente a conocer lo que está viviendo. Carlos ha construido su trayectoria durante más de 20 años a partir de esa relación directa», expresó.

Iturbide destacó que durante sus encuentros con sectores productivos no se ha buscado únicamente presentar propuestas, sino recibirlas. Productores, comerciantes, transportistas y empresarios han planteado dificultades distintas relacionadas con financiamiento, comercialización, infraestructura y seguridad. «Cuando escuchas primero descubres que no existe una solución única para todas las regiones ni para todos los sectores», señaló.

La legisladora agregó que esa lógica también pudo observarse recientemente en las reuniones con mujeres empresarias, donde surgieron propuestas concretas para facilitar su participación en licitaciones públicas y generar estímulos para que las empresas incorporen a más mujeres en sus plantillas laborales. «La cercanía también consiste en reconocer que muchas de las mejores soluciones no salen de un escritorio, sino de quienes viven diariamente el problema», afirmó.

Finalmente, Belinda Iturbide sostuvo que escuchar tiene valor únicamente cuando existe seguimiento. «Carlos Torres Piña entiende la cercanía como una responsabilidad: sentarse, escuchar, tomar nota y regresar. Esa forma de hacer política es particularmente necesaria en un estado tan diverso como Michoacán», concluyó.